Los niños ven el transporte público de forma completamente distinta a los adultos. Lo que nosotros consideramos rutina, ellos lo viven como una aventura. El documento subraya que, para los niños, los autobuses, trenes y tranvías no son meros medios de transporte: son experiencias emocionantes que ofrecen vistas desde las ventanas, observar a la gente y sentir la emoción de moverse por nuevas ciudades.